Lucía Kuster se quedó con el tercer puesto en el Concurso Oficial de Salto – Categoría A, celebrado este sábado 14 de junio en la Escuela de Equitación del Ejército.

La jornada, que reunió a jinetes de todo el país en una exigente pista de obstáculos, comenzó a las 9 de la mañana y contó con pruebas cronometradas y de salto limpio. La joven volvió a demostrar su técnica y temple en una competencia de alto nivel.

Las competencias se dividen por categorías en base a alturas.
—Según la altura de los obstáculos que se tienen que saltar, por ejemplo, existen categorías de 70 cm, 80 cm, 90 cm y así van subiendo. A su vez, se dividen por edad. Yo tengo 30 años, así que compito en esa categoría, lo que sería adultos. En la competencia de ayer, en realidad, estoy empezando a debutar con mi caballo; son las primeras competencias que hace conmigo. Tenía dos pruebas: una en 80 cm y otra en 90 cm. En la de 80 logré el tercer puesto, y en 90, el quinto.

Aparte, ayer fue toda una experiencia, porque fue todo bajo lluvia. Nunca habíamos montado bajo lluvia, así que fue todo nuevo para los dos.

Competían binomios de varios lugares, porque hay varios hípicos alrededor de Montevideo y Maldonado. Nosotros competimos todos los fines de semana, por fechas determinadas, y vamos generando puntos en una tabla anual. Esa tabla te va posicionando según la categoría.

¿Cómo venís en la tabla?
—Creo que bien, porque recién empezamos. Nosotros arrancamos tarde este año a competir, porque me compré el caballo hace poco. El año pasado recién, después de que tuve que vender el caballo anterior porque tuve un accidente grande, decidí cambiar. Este año es la tercera competencia en la que participamos.

¿Qué significa el puesto que conseguiste ayer en la competencia? Me imagino una alegría tremenda, ¿no?
—Sí, la verdad que sí. En la competencia anterior salimos primeros, así que está muy bueno, sí.

¿Cómo surge esta pasión por este deporte?
—Desde que era chiquita. Arranqué a montar en el cuartel donde trabajaba mi madre en Durazno. Empecé ahí y nunca más lo dejé. Creo que tenía 8 años en ese entonces.

¿Recordás cómo fue esa primera vez que subiste a un caballo?
—Era muy chica, pero para mí es un estilo de vida. Porque tenés la responsabilidad todos los días con el caballo. Ahora, por ejemplo, estoy yendo a sacar a Hércules para que salga un rato y pueda comer pasto. Es el estilo de vida que uno elige, y que implica estar todos los días con ellos, cuidarlos muy bien.

Yo soy veterinaria, trabajo para un laboratorio veterinario. Terminé la carrera hace tres años. Me apasionan los caballos, y los fines de semana también giran en torno a ellos.

Es una parte que la verdad es re linda. Implica mucho trabajo diario, entrenamiento diario, estar todos los días. Hay días que el entrenamiento es en suelo, otros de adiestramiento, otros de gimnasia de salto, y otros en los que se practica recorrido. Entonces tenés que ir llevando día a día todo el entrenamiento, cumpliendo etapas para llegar al resultado.

¿También tenés que tener una buena relación con el caballo?
—Sí, tal cual. El caballo es la base. Por suerte, con este caballo estamos generando un vínculo muy lindo y venimos progresando muy rápido. Él tiene 7 años y hace 7 meses que lo tengo. Se llama Hércules.

Lucía, que nació en Montevideo pero vivió su infancia en Durazno, desarrolló —como muchas jóvenes— una pasión por los animales, en especial por los caballos, lo que la llevó a convertirse en veterinaria. Hoy, radicada nuevamente en Montevideo, continúa dedicando su vida a este deporte y al cuidado de los animales como profesión.


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