«Coca» celebró sus 103 años.


Isaura «Coca» Tiscordio celebró sus 103 años rodeada de afecto y memorias

Este miércoles 12 de junio, Isaura Lila Tiscordio celebró nada menos que 103 años de vida, acompañada por familiares, amigas y todo el personal del residencial donde vive. Hubo torta, flores y una decoración especialmente preparada para la ocasión. Todos en el hogar la conocen y la llaman con cariño «Coca».

Con algo de timidez, Coca respondió brevemente algunas preguntas durante el festejo:
—¿Cuántos años está cumpliendo?
—¿103? Sí, 103.
—¿Rodeada de muchos compañeros aquí en la residencia?
—Sí.
—¿Cómo está pasando su cumpleaños?
—Muy bien.
—¿Después va a cortar la torta que le hicieron?
—Sí.

Uno de los momentos más emotivos fue la presencia de Elsa Tiscordio, su hermana menor de 92 años, quien también formó parte de la celebración.
—¿Cómo surgió la idea de festejarle el cumpleaños a su hermana?
—Divino. Somos las dos que vamos quedando de las mujeres. Éramos seis hermanas mujeres, once hermanos en total. Aunque hay otra hermana en Montevideo que también está muy bien, igual que Coca.
—¿Y es una linda oportunidad para reunirse?
—Sí, precioso.
—¿Toda gente conocida de ella? ¿Y lo lindo es poder seguir compartiendo estos encuentros?
—Sí, yo digo que sí, que hay que seguir disfrutando de cosas así.
—¿Con quién están festejando?
—Yo vine con mi hijo, y ella está con Olga, Julián y otras amigas. Además, todo el personal del hogar, que es excelente. Nos sentimos muy bien atendidos, muy lindo todo.

La torta, por supuesto, fue compartida entre todos los presentes.
—¿Verdad que vamos a compartir la torta, Coca?
—¡Sí, claro que sí!

Otra voz destacada fue la de Olga Ruiz Diaz, hija del corazón de Coca:
—¿Es un cumpleaños muy especial el de tu mamá hoy?
—Sí, sin duda. Ella me crio. Es soltera, pero me cuidó como una madre y es la abuela de mis hijas. Es una gran emoción para mí. Dio todo por nosotros.
—¿Suelen festejar su cumpleaños todos los años?
—No siempre, pero este año la vemos tan bien… Y bueno, ya viene de familia: la madre de ella vivió hasta los 104. Todos los hermanos llegaron a edades avanzadas. Ella no toma medicación, todo lo suyo es natural.
—¿Cuál crees que es el secreto para llegar a esta edad tan bien?
—Bueno, ¡preguntale a ella!

Y Coca, entre risas, compartió su receta de longevidad:
—Nunca tomé remedios, nada. Siempre me cuidé mucho.

Beatriz interrumpe y agrega, entre risueña y cómplice:
—¡Nunca se casó! Según ella, por eso está tan bien. ¿Podés creerlo? Esa fue su receta. Siempre sana, hacía gimnasia, muy sociable, no se perdía una fiesta, divina. Y siempre elegante. La verdad, es una bendición tenerla. Ella lo es todo.

Entre los invitados también estaba una de las mejores amigas de Coca, quien compartió una anécdota entrañable:
—La conocía de antes, pero ahora nos hicimos más amigas aquí. Ella venía unos días, una semana, quince días. Después se quedó. Un día su cama estaba ocupada y se disgustó mucho.
—¿Quería estar con usted?
—Claro. Lloraba de noche, decía que quería estar conmigo. Pero ahora se acostumbró y está con otra compañera.
—¿Cuántos años tiene usted?
—Noventa y cinco. En octubre cumplo noventa y seis. Soy del 29.
—¿Qué significa festejar un cumpleaños así en el residencial?
—Una emoción muy grande. Más por ella, que cuando ve a su hija se emociona muchísimo.

La historia de Coca, marcada por el cariño, la salud y la compañía, es un verdadero ejemplo de vida. Una jornada llena de abrazos, recuerdos y gratitud, celebrando no solo un cumpleaños, sino también una vida plena y compartida con quienes la quieren.

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